Segun el informe GEM (Global Entrepreneurship Monitor, liderado  por el Instituto de Empresa)  se observa que el porcentaje de creación de nuevas empresas es  muy similar al de 2010 (26%), aunque el número de empresas activas totales permanece estable, en torno a las 2,3 millones.

La cuarta parte de los emprendedores, un 10% más que el año pasado, lo es porque se ha quedado sin trabajo, y con ello la tasa de actividad emprendedora ha crecido significativamente (un 35%) este año hasta situarse cerca del 6%, un nivel próximo al de 2005 pero aún insuficiente para generar puestos de trabajo.

 

Un dato positivo es que los emprendedores centran sus iniciativas en áreas innovadoras. Se refuerza el papel de la mujer, de los jóvenes y de las personas mayores de 50 años, y la edad media de los emprendedores innovadores se sitúa en 38 años.

 

Respecto a la financiación, se mantiene el volumen medio de inversión en las nuevas empresas (30.000 euros), pero predominan las actividades que requieren menos capital (la inversión más habitual es de 10.000 euros). También aumenta el porcentaje de empresas que exporta el 75% de su facturación o más, pero al mismo tiempo disminuyen las que exportan menos del 25%. Y respecto al género, aunque las mujeres tienden a emprender más en solitario, muestran más incertidumbre que los hombres y sus empresas son algo menos innovadoras, ya se equiparan a aquéllos en cuanto al uso de nuevas tecnologías.

 

Por Comunidades Autónomas el incremento de la TEA está correlacionado con el de la tasa de paro. Y respecto al intraemprendimiento (emprendimiento desde el seno de las empresas activas), su tasa es baja si la comparamos con otras economías basadas en la innovación,aunque esto se puede explicar en parte por la reducida dimensión promedio de las empresas españolas.

 

Tres aspectos del entorno emprendedor español son valorados positivamente por los expertos encuestados: el acceso a infraestructuras físicas, la valoración de la innovación por los consumidores y el apoyo a la mujer emprendedora. Otros cinco mejoran respecto al año anterior :la valoración de los programas gubernamentales, la dinámica del mercado interior, el fomento del alto crecimiento y la formación profesional y la educación superior. También se refleja la necesidad de seguir mejorando y reduciendo los trámites administrativos.

 

Posiblemente estos resultados muestran que la economía española se está acomodando a una nueva situación en la que el emprendimiento será una actividad mucho más habitual, tal vez como lo era hace algunas décadas, y un buen síntoma es el aumento en el prestigio social de los emprendedores. Aunque con niveles bajos de  relevo empresarial (nºde emprendedores / nº de empresas consolidadas) y más destrucción que creación de empresas aún no hay ningún motivo para las celebraciones, sí se puede hablar de un cambio de tendencia en 2011.

 

• Casi un 57% del total de la actividad en fase emprendedora todavía no está aportando los beneficios esperables para la economía en términos de riqueza, empleo e innovación

• La distribución del emprendimiento del año 2011 es de un 53,3% en el sector orientado al consumo, un 5,5% en el sector extractivo, un 18,1% en el sector transformador y un 23,1% en el sector servicios a otras empresas

• Más de la mitad de las iniciativas son puestas en marcha por una sola persona: un 70,7% del TEA son actividades sin empleados, mientras que un 25% tiene entre 1 y 5 empleados, un 3,3% entre 6 y 19 empleados y un 1% veinte o más empleados

• La incertidumbre en cuanto a crear empleo aumenta, y frente al 13,6% que no sabía si podría generar empleo en el 2010, en el 2011 es un 22,6% de emprendedores el que no puede hacer un pronóstico

• Alrededor de un 70% de los emprendedores nacientes necesita fondos ajenos para poner en marcha su iniciativa

 

Por primera vez, en  2011, se ha medido  en España la tasa de actividad emprendedora de empleados. El intraemprendimiento, llamado a ser el próximo estadio a desarrollar para mejorar la competitividad de cualquier tejido empresarial, en España es algo menor que la de emprendimiento independiente (TEA), arrojando un porcentaje del 5,4%.